COLABORACIONES
 

Aqui teneis el artículo de la revista del Centro de Día de Villacañas del mes de febrero, escrito por Ángel Novillo.

Aqui teneis el artículo para la revista PADRE NUESTRO, escrito por Ángel Novillo.

Tambien os dejo el enlace a la revista electrónica, está en la página 11. PINCHAD AQUI

Aqui teneis el artículo de la revistra del Centro de Día de Villacañas del mes de julio, escrito por Ángel Novillo.

Aqui os dejo el articulo para el programa de la Hermandad de San Cristobal que escribió, Ángel Novillo.

Aqui tienes la noticia de la revista de la Diócesis de Toledo PADRE NUESTRO donde se habla del pregón de Semana Santa de Villacañas realizado por nuestro Secretario, Angel Novillo.

Tambien os dejo el enlace a la revista electrónica, la noticia se encuentra en la página 11 PINCHAD AQUÍ

Aqui os dejo el articulo de la revista del Centro de Dia de Villacañas sobre la lectura y los libros.

Aqui teneis el enlace al video promoción de la Semana Santa de Villacañas.

 

y por si no lo podeis ver bien, os dejo tambien el enlace

https://www.youtube.com/watch?v=xoCPcmGryuY&feature=youtu.be&noredirect=1

 

 

Aquí tenéis otra crónica, para la revista diocesana PADRE NUESTRO, de nuestro Hermano Ángel Novillo Prisuelos que escribió con motivo de la Jornada Diocesana de Hermandades y Cofradías que se celebró en Villacañas, en la que participaron varios miembros de nuestra hermandad, entre ellos a nuestro Hermano Mayor, Juan Sanz.





También os dejo el enlace a la revista electronica, está en la pagina 10, PINCHAD AQUÍ.

 



Aquí tenéis una crónica que escribió nuestro Hermano Ángel Novillo Prisuelos para la revista diocesana de Toledo "PADRE NUESTRO" y que vino publicado hace unos días.






También os dejo el enlace a la revista electronica, PINCHAD AQUI, el artículo se encuentra en la página 10.




Nuestro Hermano Ángel Novillo Sánchez de Pedro, nos manda estos dos escritos que realizó para el programa de radio Villacañas titulado personajes con historia y a los que dedicó sendos programas, uno sobre la hagiografía de San Juan y otro sobre la Verónica.

SAN JUAN EVANGELISTA

           

Uno de los personajes más fascinantes de toda la historia de la humanidad, es sin duda Jesús de Nazareth. Todo lo que se le relaciona  con su vida: discípulos, predicación, trayectoria vital, milagros, etc. ejerce un inexplicable magnetismo.  La figura de discípulo amado es una de las más interesantes y está rodeada del mismo misterio que su Maestro. 

 

Comúnmente identificamos al apóstol Juan, al discípulo amado y al evangelista y escritor del Apocalipsis con el mismo personaje. Pero históricamente no está el asunto nada claro.

 

Justino Mártir, en su Diálogo con Trifón fue el primero en decir que Juan de Patmos es el mismo apóstol Juan. Otros autores como Eusebio de Cesarea y Dionisio de Alejandría creen que el escritor del Apocalipsis es el Prebysteros Joannes, conocido también como Juan el Viejo o el Anciano, pues presbítero es una palabra griega que significa anciano. Este personaje fue  mencionado por el obispo Papías en el siglo II en su obra “Explicación de las sentencias del Señor”, pero la obra se perdió y sólo se conservan sentencias y referencias recogidas en los dos historiadores citados anteriormente.

 

San Jerónimo anotó en su obra “De Viris Illustribus” que el presbítero Juan  fue el verdadero autor de las epístolas segunda y tercera del Nuevo Testamento generalmente atribuidas a San Juan el Apóstol. De hecho la segunda y la tercera cartas aparecen con las siguientes introducciones: “El anciano a la señora elegida y a sus hijos” y “El anciano a Gayo, el amado, a quien amo en la verdad.”

Algunos autores creen que la tradición del Presbyteros Joannes influyó en el surgimiento de la leyenda medieval del Preste Juan (también llamado Prebístero Juan).

La tradición eclesiástica cristiana sostiene que el autor del Apocalipsis es el mismo autor del cuarto evangelio y de las tres epístolas juaninas y que, por lo tanto, Juan de Patmos, Juan el Evangelista, Juan el Presbítero y Juan el Apóstol son la misma persona, rechazando la fuente de Papías, a la que no consideran histórica.

Hay que tener en cuenta que los evangelios son fruto de distintas tradiciones orales, por tanto anónimas,  muy antiguas y que se recogen en el seno de diferentes comunidades, de ahí se explica que haya  varios evangelios canónicos, sin citar a los apócrifos, y que digan cosas diferentes y hasta contradictorias. Muchos años después se pusieron por escrito y se atribuyeron su autoría a distintos personajes. El autor del evangelio atribuido a San Juan parece ser que sería  judío, y escribe para personas que no conocen las costumbres judías. Según la tradición, para las iglesias de Asia. Es el evangelio más diferente a los otros tres, llamados sinópticos. Es el más filosófico y simbólico de los cuatro evangelios canónicos.

Es muy difícil distinguir en la vida de San Juan Evangelista la historia, la tradición y la leyenda.

Dicen los evangelios que San Juan y Santiago el Mayor eran hermanos,  identificados como los hijos de Zebedeo, se dedicaban a pescar en el lago de Tiberíades. Fueron uno de los primeros discípulos de Jesús, formando parte del grupo de los doce apóstoles. Es probable que San Juan fuera anteriormente discípulo de San Juan Bautista. El propio Jesucristo les puso a Juan y a Santiago el sobrenombre de Boanerges, o sea "hijos del trueno", aunque no está aclarado si lo hizo como una recomendación o bien a causa de la violencia de su temperamento. Es famoso el pasaje del Evangelio en el que su madre pide al Señor que coloque a sus hijos uno a la derecha y otro a la izquierda. En el que se refleja también el carácter vehemente de su madre.

Se le considera el más joven de todos los apóstoles y el único que no murió martirizado. En el evangelio atribuido a San Juan, aparece el discípulo amado, y se le identifica con nuestro santo. Estuvo presente junto con su hermano Santiago y con San Pedro, en los momentos claves, más íntimos y en los que se revela la verdadera identidad de Jesús: La transfiguración, anticipación de su gloria; en la última Cena estuvo recostado sobre el pecho del Señor, y en el Monte de los Olivos: preludio  de su Pasión. Dice la tradición que el discípulo que entró en el pretorio fue San Juan. Fue el único que estuvo al pie de la cruz, y Jesús le encomendó que cuidara de María, diciendo Madre he ahí a tu hijo, hijo he ahí a tu madre. Y en ese momento hizo hijos suyos a toda la humanidad. También la tradición le considera que el discípulo que encontró el sepulcro vacío fue él, y posteriormente llegó San Pedro, pues era mayor.  Momento que se representa con fidelidad y emoción en Villacañas en la Procesión del encuentro, el Domingo de Resurrección, donde San Juan corre y hace las tres reverencias ante el Señor Resucitado

Jesús, después de haber resucitado  se les apareció varias veces a los apóstoles, en la tercera ocasión, a orillas del lago de Galilea, San Pedro fue al encuentro del Señor caminando por la playa. Fue entonces cuando interrogó al apóstol sobre la sinceridad de su amor, le puso al frente de Su Iglesia y le vaticinó su martirio. San Pedro, al caer en la cuenta de que San Juan se hallaba detrás de él, preguntó a su Maestro sobre el futuro de su compañero:«Señor, y éste, ¿qué?» Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.»
 

Debido a aquella respuesta, no es sorprendente que entre los hermanos corriese el rumor de que Juan no iba a morir, un rumor que el mismo Juan se encargó de desmentir al indicar que el Señor nunca dijo: "No morirá". Fue le apóstol que vivió más tiempo y murió hacia el año 100,  tenía uno 98 años y dirigía los designios del mundo el emperador Trajano.

Después de la muerte de Jesús, se llevó a vivir a María junto a él en Éfeso. No se le considera como un apóstol mártir según la tradición. Su fiesta, el 27 de diciembre, se celebra con el color litúrgico blanco.

Esto es lo que comúnmente se conoce de San Juan, según la tradición eclesiástica y evangélica. Pero la leyenda también ha conformado gran parte de la vida de los santos y de su iconografía.

La historia de San Juan fue escrita por Mileto, obispo de Laodicea y divulgada por San Isidoro en su libro sobre el nacimiento, vida y muerte de los santos.

Dicen estas fuentes donde mezclan tradición y leyenda, marchó a Asia donde fundó numerosas comunidades cristianas. El emperador Domiciano cuando se enteró que San Juan estaba en Roma lo condenó a muerte. Ordenó que lo apresaran, le rapasen la cabeza y lo condujeran ante la puerta llamada Latina y allí le introdujeran  en una tinaja con aceite hirviendo, pero el santo salió ileso tras algunas horas de permanencia en el fluido incandescente.

El 6 de mayo se celebra la fiesta de San Juan ante la Puerta Latina, que conmemora ese intento de martirio.

Domiciano lo desterró a una isla griega del dodecaneso inhabitada llamada Patmos. Ahí escribió según la tradición el Apocalipsis, significa revelación, es  un libro muy próximo al gnosticismo y aparecen símbolos muy potentes que han sido fuente de la iconografía medieval. Los 24 ancianos, el dragón, la mujer vestida de sol y con la luna por pedestal, los cuatro jinetes, el séptimo sello, el cordero místico. Inmortalizados por las ilustraciones del comentario del Apocalipsis escrito por el Beato de Liébana.

A la muerte de Domiciano regresó a Éfeso. Cuando entró a la ciudad resucitó a una viuda caritativa llamada Drusiana. También resucitó a un joven difunto que se había casado treinta días antes y cuando volvió a la vida contó las penas del infierno y las delicias del Paraíso, para que creyeran.

Fue llevado al templo de Diana para que adorara a los ídolos. San Juan dijo que haría lo que le proponían si ellos, con la mera invocación de Diana, conseguían que la iglesia de Cristo se desmoronara. SI esto no ocurría y él lograba que al invocar a Cristo, el templo de la diosa se derrumbase, ellos deberían aceptar la fe que él predicaba. El edifico se desplomó y la imagen de la diosa quedó hecho añicos

San Juan, seguidamente fue a ver a Aristodemo, sumo sacerdote del templo de Diana y le dijo: “¿Qué más quieres que haga para convencerte? Aristodemo le respondió:”Si bebes de un veneno que yo te daré y no te hace daño creeré en tu Dios. Le dijo San Juan: Ya puedes empezar a prepararlo. El sumo sacerdote con una crueldad inusitada dijo al apóstol: Para que tu miedo sea mayor quiero que antes de tomarlo veas con tus propios ojos como todo el que lo bebe muere instantáneamente. Así lo hizo con dos condenados a muerte, muriendo al instante.

San Juan se sometió a la prueba, tomó en sus manos la copa  que Aristodemo le presentó, se santiguó, bebió hasta la última gota la ponzoña y se quedó tan tranquilo, sin experimentar molestia alguna. Los presentes, a la vista de aquel nuevo prodigio, comenzaron a alabar a Dios. El sumo sacerdote dijo. Me queda aún una duda que quiero disipar: creeré en Jesucristo si consigues que estos dos muertos resuciten. San Juan se quitó la túnica se la dio a Aristodemo y le dijo: “colócala sobre los cuerpos de esos difuntos y dijo lo que el apóstol le indicó y al instante ambos muertos resucitaron”.

Aristodemo, y el procónsul y sus respectivas familias se convirtieron al cristianismo

 

San Clemente de Alejandría en el libro IV de su Historia Eclesiástica cuenta que el apóstol convirtió a un joven hermoso y fuerte, y lo puso bajo la custodia de un obispo, pero al poco tiempo el convertido abandonó al obispo y se hizo capitán de ladrones. San Juan fue a buscarlo montado a caballo y acabó de nuevo por convertirlo definitivamente, hasta tal punto que luego fue nombrado obispo.

Cuentan también que era muy anciano San Juan, y una vez le vieron acariciando y jugando a una perdiz, como si fuera un niño, y se burlaban de él. Uno que tenía una ballesta era el que más se mofaba de él, y le dijo que tensara la ballesta y que la tuviera todo el tiempo tensa y dijo que no se podía que estuviera siempre tensa pues se rompería. El santo le dijo que las personas precisamos como las ballestas, aliviar la tensión del espíritu, distendernos y distraernos, tomar cierto descaso para luego, con nuevos bríos reemprender las tareas del trabajo y de la contemplación.

Todas estas leyendas han sido recogidas en la iconografía del santo, así la imagen que se venera en Villacañas y que la hermandad fundada en VIllacañas en 1946, saca en procesión el Jueves y  Viernes Santos  y Domingo de Reusrrección, porta un cáliz, que representa el episodio de la copa que le dio Aristodemo con veneno. El Greco pintó este santo con el cáliz y un dragón, símbolo del veneno.

Las más antiguas representaciones del apóstol aparece caracterizado según la visión del profeta Ezequiel, en el que los evangelistas se asimilan con los cuatro vivientes, representándolos como querubes con cuatro alas, y con la cabeza de águila, en el caso de San Juan. Se eligió este símolo por ser el águila el qanimal que vuela más alto, más cerca del sol, por tanto., Recordar que Cristo está asimilado por el cristianismo al sol, y es reconocido como le sol invicto, por tanto San Juan el díscipulo amado, es el que más cerca estaba de Cristo, como el a´guila está maás cerca del sol.  Además el evangelio de San Juan es el más elevado en cuanto aen su tono filosófico y simbólico. Así aparece el evangelista en el arco de triunfo de Santa María la Mayor del siglo V, también en el ábside de Santa Prudenciana, en Roma, o en el mausoleo de Gala Placidia en Ravena. En España destacan las pinturas murales de San Isidoro de León  o en la Iglesia toledana de San Román, en unas pinturas murales románicas, las más antiguas conservadas en la Ciudad Imperial.

Otras veces se representó al santo como un joven imberbe, así aparece en las representaciones medievales de la Última Cena o en los Calvarios, Algunas ocasiones aparece representado con ellos evangelios en la mano, así aparece en el pórtico de la Gloria de Santiago de Compsotela, en la Cámara Santa de Oviedo, en la puerta del Sarmental de la catedral de Brugos.

Donatello y Ribalta entre otros le representaron anciano y con larga y frondosa barba. Otros artistas, como Giotto le representaron  junto a San Juan Bautista, porque se creía que el día de la muerte del Precursor fue el de su nacimiento. Hay que observar que los dos santos Juanes, están puestos en fechas cerca de los dos solsticios. El evangelista en el de invierno y el Bautista en el del verano. La palabra Juan viene de la raíz indoeuropea, Jin, que significa fuerza vital, de ahí viene la palabra genio, espíritu. Nada mejor se expresa esa fuerza vital en olos dos momentos claves del año, cuando el sol tiene su mínimo poder, en la  noche más larga y cuando el sol muestra su máximo poder en el verano, en el día más largo. . Posteriormente ha dado al nombre propio Juan, que significa: Gracia de Dios.

Su  martirio en la caldera de aceite hirviendo fue pintado por Filippino Lippi en los frescos de Santa María Novella de Florencia. También aparece en un retablo en la Iglesia del convento de Santo Domingo el Real. Hay que destacar que el convento de San Juan de los Reyes, está dedicado a al evangelista, del que la reina Isabel, fundadora  de dicho monasterio, le tenía gran devoción. El escudo de los Reyes católicos era sostenido por el águila de San Juan, que se ha visto por ignorancia como símbolo exclusivamente franquista.

El episodio de la caldera hirviendo , es muy  simbólico, es una prueba de iniciación, donde la caldera representa las fuerzas inferiores de la naturaleza, consiste en vencer los instintos, las fuerzas malignas. En las leyendas populares es muy corriente observar que muchos animales o personas caen dentro de un puchero o caldera. Tiene este mismo significado. El cáliz es la sublimación y sacralización de la caldera, representa por el mundo superior, el mundo espiritual, frente a lo material que representa la caldera. En San Juan por tanto están recogidos estos dos símbolos, que juntos representan la totalidad del universo, es decir la divinidad.

La asimilación del águila a San Juan, también tiene su correspondencia en la mitología, así Ganímedes era un joven pastor que fue raptado por Zeus en forma de águila, para que fuera su copero, y le sirviera pues se había enamorado de él. Hay bastantes paralelismos con estos dos personajes.

El santo exiliado en Patmos fue representado en libros de horas medievales y renacentistas, también fue pintado entre otros por Fouquet, Durero, el Bosco, Velázquez.

Este ha sido el relato de la vida de San Juan, entretejiendo leyenda, tradición e historia, pues todo conforma la realidad, y no se puede prescindir de nada, para poder comprender cualquier fenómeno, y menos de los símbolos y su significado. Pues son estos lo único que nos distingue de los animales, pues por símbolos es el lenguajes, el pensamiento, y el arte .

 

                                                           Ángel Novillo Sánchez de Pedro

 

LA VERÓNICA

 

 

         Entre los numerosos pasos que saldrán esta Semana Santa en procesión en multitud de localidades, incluida la nuestra  se encuentra: La Verónica. Detrás de esta imagen se encuentran interesantísimas leyendas y relatos que han ido forjando la identidad de este personaje.

    La fascinación por Jesucristo, el Hijo de Dios, ha llevado a la humanidad a buscar insaciablemente cualquier huella que dejó  tras su paso por este mundo.

    De entre la multitud de curiosidades y enigmas que plantea la figura de Jesús de Nazareth está el siguiente: ¿Cómo sería su rostro?

    Desde el s. IV se tiene constancia de que la tradición de la Verónica ya existía, pero es en el libro apócrifo de Hechos de Pilato, del siglo VI, donde se recoge esta piadosa tradición. El relato es muy popular y muy conocido por todos: Cuando Jesús se dirigía ensangrentado a la cima del monte Calvario, con su cruz a cuestas, se le acercó una mujer que limpió su rostro, con un paño. Quedando su faz reflejada en aquél velo. Este momento no aparece en ninguno de los Evangelios canónicos, pero ha sido uno de los instantes de la pasión de Cristo más reproducidos por artistas de todos los tiempos y de todas las artes: escultura, pintura, cine…

    Hasta una de las estaciones del Vía Crucis, concretamente la sexta, es: La Verónica limpia el rostro de Jesús. Aunque por presentar grandes problemas históricos, fue sustituida por el Papa Juan Pablo II.

    La historia y la leyenda fue dando forma a esta piadosa mujer, a la que se le llamó Verónica. Analizando la etimología de las palabras, vemos que las leyendas pueden desvelarse, y conocer su significado oculto. Pues leyenda no significa otra cosa: que lo que hay que leer o interpretar.

    El vocablo Verónica, haría referencia no a una mujer sino al auténtico objeto de culto que se quería trasmitir: El verdadero rostro de Cristo, no en vano Verónica viene de dos palabras: Vero, que en latín significa verdadero y de  icono que significa imagen. Así La Verónica, es la verdadera imagen de Cristo. Por eso también se le pone el artículo La. Porque es la imagen verdadera de Cristo la que se venera y no a esta mujer.   

    A partir de ahí se fueron generando diversas tradiciones, en las que se intentaba identificar a la mujer que había limpiado el rostro de Cristo, para unos era la esposa de Zaqueo, a quien habría acompañado hasta el Sur de Francia y habría muerto en Soulac-sur-Mer. Para otros Verónica era la mujer del flujo de sangre a la que Cristo curó con el roce de su manto. En la Edad Media se la veneró como santa a La Verónica, a pesar de no estar recogido su nombre en ningún martirologio romano.

    Hay un texto muy interesante, que es la Carta de Jesús al rey Abgar IV de Edesa ( en la actual Turquía), citada por Eusebio de Cesárea, en el siglo III, y que cuenta que este rey vivió en tiempos de Jesús y le escribió una epistola, para que viajara a Edesa a curarle de la lepra de la que padecía. Jesús le escribió y se disculpó de no ir pues tenía que cumplir su misión para la que había venido al mudo, pero que le enviaría a uno de sus discípulos, llamado Addai. Este le curó por medio de un retrato de Cristo. Se le atribuyeron partir de aquel momento virtudes milagrosas a este cuadro , y se consideró que no había sido realizado por mano de artista, sino por la imprimación milagrosa del rostro de Jesús.

     Se sabe que este retrato, conocido como el Santo Mandilion, mandilión significa paño o velo,  estuvo en una de las puertas de la ciudad de Edesa hasta el s. X, cuando fue trasladado a Constantinopla, donde permaneció hasta que en el siglo XIII fue llevado por los cruzados a Roma, donde se custodia actualmente en la iglesia de San Silvestre in Capite.

Hay otro relato posterior, en la que cuenta que fue esta vez la princesa Berenice, en el siglo IV, quien recibió la imagen. Esta sería una princesa, según la tradición, pero si analizamos la etimología de Berenice, significa, la que lleva la victoria. Pues era portadora del rostro de Cristo, el que había vencido a la muerte, y llevado la victoria a la humanidad. Vere, vendría de fere, llevar, nice, niké, victoria, en griego.

    Otra tradición cuenta que el emperador Tiberio estaba enfermo y una mujer poseía un paño con un rostro de Cristo,  al verlo el emperador se curó. Esta leyenda nació para explicar la presencia en Roma de un icono o imagen de Cristo.

    Así es como el Vero icono de Cristo, se convirtió en Santa Verónica.

    El velo de la Verónica o Santa Faz, permaneció en Roma hasta en 1527, y se le perdió el rastro, cuando las tropas de Carlos V, saquearon la ciudad eterna.

    Actualmente son muchos los lugares que se disputan esta preciada reliquia: la iglesia del Sagrado Corazón de París, catedral de Jaén, monasterio de la Santa Faz, cerca de Alicante. Sin duda la más destacada es el velo de la Verónica, que se custodia en el convento de los frailes menores capuchinos de los Abruzos. Es un velo que mide 17x24 cms. Dice la tradición y los datos históricos que esta reliquia es la que estaba  en Roma, y que pudo ser contemplada en 1300 por los peregrinos que acudieron a Roma, en la celebración del primer año santo de la historia. Desde 1600 por lo menos se encuentra en Manoppello. Fue venerada el pasado verano  por el Papa Benedicto XVI, el primer Papa que ha ido a este convento para venerar la reliquia. Según estudios realizados en 1997 por el profesor Donato Vittoir, de la Universidad de Bari, esta imagen no tiene restos de pigmentos, y ha sido examinada por rayos ultravioletas. Y coincide  en mucho con la imagen plasmada en la Sábana Santa de Turín.

    Fue en la Baja Edad Media cuando los artistas concibieron la iconografía de Verónica sosteniendo con ambas manos el velo donde se había impreso milagrosamente el rostro de Cristo. Destacan las obras pintadas por el maestro de Flemalle, Mochi, El Greco.

    De la Santa Faz se conservan obras de Zurbarán, El Greco, y numeroso cuadros y copias de iconos bizantinos del siglo XII, y que la tradición atribuye a retratos de San Lucas.

    En Villacañas desde 1996 sale en procesión el jueves santo, la Imagen de la Verónica.

    Otras referencias a la Verónica, que hay en nuestro municipio, lo que indican la popularidad de esta devoción, es la Santa Faz, pintada por la Tía Sandalia, y las referencias a La Verónica en uno de los dichos más populares y conocido de los danzantes, titulado: Por la calle de la amargura, en el que se recoge toda la tradición contada con gran dramatismo y vivacidad.

    Esta ha sido la historia de la Veróncia, que hoy no ha sido un personaje con historia, sino una historia con personaje. Y que es el símbolo de que todas las obras buenas dejan en el paño de nuestra alma una señal divina.

 

 

                                                                                              Ángel Novillo Sánchez de Pedro